Las cirugías faciales se presentan como una opción para quienes buscan una mejora de la apariencia facial, así como la armonización de sus rasgos.

Estos procedimientos son variados, cada uno diseñado para cumplir una necesidad estética determinada, ofreciendo resultados que realzan la confianza y la autoestima de los pacientes.

Veamos qué cirugías faciales son las más comunes, el propósito de cada una y sus beneficios.

 

Cirugía de mentón

También conocida como mentoplastia o genioplastia, la cirugía de mentón es un procedimiento quirúrgico que tiene el objetivo de armonizar el perfil facial a través de un ajuste en la forma o el tamaño del mentón.

Las personas que optan por esta intervención buscan corregir aspectos estéticos o funcionales, como pueden ser un mentón retraído, asimétrico o de excesiva prominencia, que pueden afectar la simetría o proporción de rostro.

La mentoplastia puede realizarse a través de la colocación de implantes o mediante remodelación ósea, según las necesidades de cada paciente: algunos requieren implantes para realzar un mentón pequeño, mientras quienes buscan suavizar la prominencia optan por la reducción ósea.

Los resultados de esta cirugía, además, se ven reflejados en la línea mandibular, que adquiere una presencia más marcada y mejora la simetría del rostro.

 

Blefaroplastia

La blefaroplastia, o cirugía de párpados, busca rejuvenecer y revitalizar la zona ocular eliminando el exceso de piel y grasa en los párpados superiores e inferiores. 

Los ojos pueden presentar, con el paso del tiempo, signos de envejecimiento como flacidez y bolsas bajo los ojos, dando un aspecto de fatiga y cansancio en el rostro. La blefaroplastia se diseñó para corregir estos cambios, devolviendo una expresión facial más fresca y descansada.

Esta cirugía se realiza en los párpados superiores para eliminar la piel sobrante que puede provocar un pliegue caído, afectar la visión y dar un aspecto envejecido, y en los párpados inferiores para reducir las bolsas que se forman por la acumulación de grasa.

La blefaroplastia implica la realización de pequeñas incisiones ocultas dentro de los pliegues naturales de los párpados, minimizando las cicatrices visibles. El resultado es un rostro rejuvenecido, con un contorno ocular más firme y una mirada más abierta. 

Además de los beneficios estéticos, muchos pacientes experimentan una mejora en su campo visual, ya que la piel suelta deja de obstruir la visión.

 

Lifting 

Una de las cirugías faciales más conocidas y populares es el lifting. Este procedimiento quirúrgico logra rejuvenecer el rostro mediante un tensionamiento de la piel, dando al paciente una apariencia más firme y juvenil. 

El objetivo principal del lifting es contrarrestar los signos del envejecimiento, como la flacidez en las mejillas, la mandíbula y el cuello. La técnica varía según el grado de envejecimiento y las áreas específicas que se buscan mejorar.

El lifting completo abarca el rostro y el cuello, abordando las áreas más afectadas por la pérdida de elasticidad, mientras que el minilifting se enfoca en zonas más limitadas, ofreciendo una recuperación más rápida. 

Ambas opciones logran suavizar las líneas de expresión, redefinir el contorno facial y eliminar el exceso de piel, logrando un aspecto renovado sin sacrificar la naturalidad.

 

Otoplastia

La otoplastia, o cirugía de orejas, busca corregir la forma, posición o tamaño de las orejas para lograr un equilibrio estético con el resto del rostro. 

Esta intervención es útil en casos de orejas prominentes o asimétricas, brindando resultados proporcionados y naturales, mediante la remodelación del cartílago para acercar las orejas a la cabeza o ajustar su forma.

Al mejorar la simetría y la proyección de las orejas, la otoplastia puede devolver la confianza en el paciente y permitir que el rostro luzca más equilibrado.

 

Rinoplastia

La cirugía de nariz o rinoplastia tiene por objetivo mejorar la forma, el tamaño y la proporción de la nariz, logrando una armonización con el resto de las características faciales. 

La cirugía permite mejorar características como un puente nasal prominente o una punta nasal desproporcionada, y reducir o aumentar el tamaño de la nariz para lograr un equilibrio más armonioso con el rostro. Otros cambios comunes incluyen el estrechamiento de las fosas nasales y la corrección de la asimetría.

Además de sus fines estéticos, la rinoplastia también puede abordar problemas funcionales como dificultades respiratorias debidas a una desviación del tabique u otras irregularidades internas.

 

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